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CULTIVANDO UNA BUENA RELACIÓN CON LA SUEGRA

SUEGRA (2)

 

La relación con mi suegra de novios fue maravillosa, de esposos, al principio algo complicada, me imagino que la inmadurez de mi parte, su primera experiencia con un hijo casado y también la presión social de la crianza familiar que cada uno tuvo tan distinta, sin embargo, estas asperezas se han podido limar y hemos llegado a una bonita y sana relación, pero, a pesar de ser este mi caso de éxito (gracias a Dios); a diario escucho un sin numero de comentarios acerca de las suegras y no siempre son los más positivos, la suegra es vista como la bruja metida, a la que jamás lograremos igualar y nunca podremos superar sus expectativas, la piedra en el zapato, la sal, la metiche, la intensa, la sapa, por otro lado, las nueras son las “ellas”, las que no hacen, las que no saben, las que la embarran o ellos los que no merecen, los que no valen, los que no saben, pero no se trata de ellas ni de nosotras, se trata de perspectiva, de cómo vemos al otro y cómo nos vemos nosotros frente a la relación, de cómo cada lado de la ecuación asume su rol y su posición dentro de la misma. 
 
“Y dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne”. Génesis 2:24.
 
Todo parte de este versículito tan diciente, dejará!, cuando uno se casa, deja a su papá y a su mamá, y deja no significa solo que se va de la casa, sino que se desliga, física, espiritual, financiera, sentimentalmente de sus padres, porque ahora será una sola carne, es decir, una sola persona física, espiritual, financiera, sentimentalmente con su esposa u esposo.
 
Y no quiero que me mal interpreten, no es que abandonamos a nuestros padres, es que los dejamos como la primera prioridad en nuestra vida, ya que iniciamos un nuevo hogar, una nueva familia y ahora nuestras prioridades no son Dios, Padres, sino Dios, Esposa, Hijos, Padres; como vemos, siguen y seguirán siendo por siempre parte de nuestras prioridades más importantes, pero ya no ocuparán el primer lugar.
 
Para mi fue difícil desligarme, yo lloraba de mamitis, que horror, me case físicamente pero mi mente, mi corazón seguían en casa de mis papas, me toco finalmente soltarlos al vivir fuera de la ciudad casi un año, durante este tiempo comprendí que mi prioridad ahora era mi esposo, y de la misma manera a él también le costo, pero Dios fue bueno en darnos la oportunidad de conocer la verdad de su palabra y entender su diseño original para el matrimonio, y así poder iniciar sobre sus fundamentos nuestro hogar.
 
Una vez entendemos nuestra posición y la posición de nuestros padres en un hogar, tenemos una visión más clara y más sana de cómo proceder, entonces, comencemos por llevar la relación con la prelación y prioridad correctas, aceptando ambas partes que en un hogar, primero es Dios, luego mi esposa (o), luego mis hijos, luego mis padres, luego las demás cosas, entonces bajo esta dinámica, podemos respetar los espacios, podemos dar el valor y podemos vivir en armonía.
 
A veces cuando esta escala se distorsiona por distintas percepciones, conceptos o dinámicas mismas de la convivencia, lo más fácil es sacar a alguien de la lista y terminamos desmeritando, rechazando y dañando a aquellos seres a quienes debemos tanto, nuestros padres, y es que no solo nosotras tenemos padres, nuestros esposos también y eso nos cuesta no? porque tenemos una tendencia egoísta, pero eso es lo que vamos a tratar hoy como mujeres sabias, vamos a renunciar al orgullo, a la indiferencia y la apatía hacia las suegras, vamos a darles el lugar que se merecen, sin perder el lugar, que por ley nos corresponde y vamos a amarlas y a honrarlas.
 
Pero de pronto también hemos sido heridas y nos cueste verlas con misericordia cuando no la hemos recibido y es justo, claro que sí, por eso quiero darles algunos trucos que pueden comenzar a probar y me cuentan como les va, vamos a luchar por la armonía en nuestro hogar y sus extensiones, aquí están mis consejos:
 
1. La ropa sucia se lava en casa: Ahora nosotras somos las escuderas de ese hombre que Dios nos dio, así que no podemos dejar puertas abiertas, porque por esas puertas que nosotras no llenamos y no cuidamos es por donde fácilmente puede entrar la suegra y usurpar nuestra posición, y créanme que es sin ninguna mala intención, es simplemente su instinto de mamá, es lo que saben hacer, porque a ellas les duele lo que nos pasa como familia, pero a veces es cuestión de posicionarnos bien lo que no nos deja funcionar en armonía, no lo olvidemos, entonces, vamos a estar alertas a todas las necesidades y campos de la vida de nuestros esposos como sus escuderas, cuidándolos, atendiéndolos, sirviéndolos y apoyándolos, así estamos tomando nuestra posición como esposas y no cediéndola y abriendo brechas.

De igual manera si nuestra mamá emite comentarios fuera de tono o que dañan la imagen de nuestro esposo o esposa, vamos a ser escuderas, vamos a proteger a nuestra pareja, no vamos a dejarnos llevar por los comentarios, no vamos a hablar mal de nuestra pareja, no vamos a exponer al ser que, aunque falle, es nuestra responsabilidad cuidar. 

 
2. Vamos a perdonar rápido: La relación con la suegra es una relación inevitable, confrontante y que siempre va a estar ahí, entonces, ya que sabemos que a pesar de no tener una mala intención, ellas emiten sus pensamientos a veces de la manera menos prudente, en vez de llenarnos de rencor y de orgullo, perdonemoslas rápido, corremos de una vez, al baño y decimos “señor jesus, me siento herida, me da rabia, pero yo entrego en ti este sentimiento y te entrego a mi suegra y la perdono en el nombre de Jesús y la bendigo”, punto, vamos a perdonar rápido para no acumular rencor ni orgullo en su contra.
 
3. Aprender: No nos centremos en lo que no nos gusta, o en que siempre es lo mismo, o en el mundo de argumentos que podamos tener en la cabeza, sino demonos la oportunidad de aprender, cada palabra, situación, mirada, insinuación, puede ser una oportunidad para aprender algo nuevo; de las suegras podemos aprender un sin número de cosas, así no todas nos parezcan, siempre algo podemos aprender, para esto, debemos repetirle a nuestra mente que estamos dispuestas a aprender, que no vamos a aferrarnos a que nuestros conocimientos y forma de pensar son universales.
 
4. Respeto: Si anhelamos el respeto y la paz, eso tenemos que sembrar, vamos a respetarlas, no solo delante de ellas, sino también a sus espaldas, vamos a cerrar el pico y a no volver a maldecir, porque es tan sutil, mal decir, es hablar mal, sin darnos cuenta, les hacemos daño con nuestros comentarios, bajos o subidos de tono, por eso, solo vamos a hablar lo bueno, lo verdadero, lo agradable, así sea en fé. 
 
5. Honra: Vamos a honrarlas como parte importante y especial de nuestra familia, vamos a darle el valor que se merecen, vamos a atenderlas, a incluirlas, a visitarlas, a llamarlas, a cultivar la relación, “No se cansen de hacer lo bueno, a su tiempo, si no se cansan, cosecharán”. Gálatas 6:9.
 
Y si usted es la suegra, le puedo recomendar:
 
1. Es un nuevo hogar: Usted ya tuvo la oportunidad de criar, limpiar, cocinar, y administrar su hogar, ahora es el turno de su hija o hijo de hacerlo a su manera, tal vez muchas cosas las haya aprendido de usted, pero así también habrán otras que aprenderá de su pareja y muchas otras que crearán en conjunto en el nuevo hogar, así que si puede entenderlo, le será más fácil soltar la administración del nuevo hogar a los nuevos señor y señora y descansar en que su labor mientras su hijo o hija estuvo en casa la cumplió a cabalidad y ya de ahí hacia fuera son las decisiones de un individuo independiente y que ya no depende de usted.
 
2. Agradecer y no quejarse: no nos vamos a quejar porque los hijos nos abandonaron, vamos a agradecer que Dios les dio la oportunidad de formar un hogar, vamos a agradecer que lo hicimos bien, vamos a agradecer que Dios es quien nos ve y es quien premiara nuestros esfuerzos, no nos vamos a quejar porque esta también es una forma de mal decir nuestra vida, vamos a agradecer lo que tenemos ahora, no vamos a quejarnos y centrarnos en lo que no tenemos. 
 
Aún no soy suegra, pero desde ahora quiero prepararme para tener una bonita y sana relación con los esposos de mis princesas, por eso, oraré por ellos desde ya, los bendeciré, me desligare de mis hijas cuando llegue el momento, y pondré mi confianza en el único que siempre me ha visto y me ve, y quien sí recordara las lagrimas y el sudor de mi frente, Dios, ahora, obvio oraré porque ese amor lo pueda recibir por medio de mis hijas como su instrumento, pero aún si no es así, mi confianza estará puesta en Él, lo pienso y se que no será fácil, pero es así como tiene que ser. 
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