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Carlota Ferrer, una currante de la poesía teatral

Carlota Ferrer, una currante de la poesía teatral | Woman·s Soul

 

Aunque Carlota Ferrer lleva muchos años en la profesión teatral, irrumpió con fuerza para el gran público en 2015. Primero con  “Los nadadores nocturnos” obra que dirigió y que obtuvo el Premio Max al Mejor Espectáculo Revelación 2015 y que a ella le proporcionó como directora de teatro el Premio Ojo Crítico de Radio Nacional de Teatro y el del XVII El Certamen Nacional de Teatro para Directoras de Escena de la ciudad de Torrejón. Obra que, estrenada en 2014, sigue girando. A continuación creó “Fortune Cookie”, producida por LaZonaKubik y estrenada en el Centro Dramático Nacional con gran éxito de crítica y de público. Pero lleva mucho tiempo trabajando duro. Como ayudante de dirección de José Luis Gómez (con quien prepara La Celestina para la Compañía Nacional de Teatro Clásico), Alex Rigola o Krystian Lupa. Como actriz en “Las hermanas Rivas”, “Wild Wild Wilde” o “Ámame”. Como coreógrafa o consultora de movimiento en escena, destacando el que hizo para “El misántropo” de Molière que montó Miguel del Arco. Como profesora. Y como productora de sus espectáculos más personales.

Antonio Hernández (AH) – Como mujer de teatro ¿quién es Carlota Ferrer?

Carlota Ferrer (CF) – Creo en el trabajo. Trabajar, trabajar, trabajar. Ver mucho, incluidas exposiciones. Leer mucho. Todo es referencia para trabajar. Trabajar en el teatro es un privilegio aunque sea duro porque la gente viene a verlo y paga. Por este motivo es una responsabilidad. El teatro es algo que está entre el placer y la responsabilidad. Hay que hacerlo con amor. Trabajarlo con la gente que amas para dárselo al público con amor.

AH – ¿Con quién te gustaría trabajar?

CF – Como ayudante de dirección me gustaría trabajar con Castellucci. Como actriz con Krystian Lupa y Alex Rigola. Me gusta el teatro que hacen y está en sintonía con el teatro que yo hago o quiero hacer.

AH – Pero son muy distintos entre sí…

CF – Sí, pero cercanos a lo que quiero hacer. Trabajar en libertad creativa y apostar por la calidad.

AH – ¿Cómo diriges?

CF – Cuando dirijo le pido a los actores que hagan lo que a mi me gustaría hacer. Me gusta como dirige Lupa. Hace mucho trabajo de mesa y ensaya poco. Sin embargo, pinta un paisaje poético que te alienta la imaginación. Si haces lo que te dice ya está. Él busca el ser humano que hay en el actor, no al interprete.

AH- ¿Es eso lo que haces cuando diriges?

CF – Sí. Lo hice en Los nadadores nocturnos y en Fortune Cookie.

AH – ¿Echas de menos el trabajo de actriz?

CF- No he dejado de actuar. En Las hermanas Rivas, en Wild, Wild, Wilde, en Ámame, en Los nadadores nocturnos. Lo compagino con la dirección. Lo echo de menos cuando llevo mucho tiempo sin actuar. Necesito esta experiencia para aprender a dirigir. Aprendo porque necesito que me dirijan cuando soy actriz. No me se dirigir a mi misma. Lo que he abandonado es el hacer castings. Colaboro con las personas que me ofrecen trabajo. No es que me importe hacer castings pero ahora no tengo tiempo. Hacer castings es un reto y se aprende muchísimo.

AH – ¿No hay muchas mujeres directoras de teatro?

CF – La sociedad ha sido muy machista y los cambios son lentos. Acabo de estar en los Premios José María Forqué. Estaba rodeada de muchas directoras jóvenes de cine y se me hacía hasta raro… Cuesta, todavía, que una mujer esté al mando. Es lo mismo que pasa en las multinacionales pero para las que hay unas leyes que las obligan a cambiar.

Las mujeres tenemos que trabajárnoslo el doble. Los hombres están más acostumbrados a moverse en el medio y a venderse entre ellos. Se les toma más en serio. La reacción es distinta ante un hombre de mi edad que ante mí. Es difícil de contar lo que pasa porque no hay nada concreto que puedas contar. Es algo que es así.

AH – Entonces, ¿qué le aconsejarías a una mujer que quiere ser directora de teatro?

CF – Si alguien tiene la vocación, las ganas y la voluntad de expresarse, que trabaje y que lo haga. No le diría a nadie “No te metas”. Aunque es un trabajo inestable y, si produces, es una ruina. Hay que trabajar, estudiar mucho, tener mucha paciencia y el objetivo claro. Hay que estar muy preparada. Yo soy cursillista profesional. Todo lo que aprendes es reciclable. Y si vas a contar algo, hay que contarlo.

AH – ¿En qué estás trabajando ahora?

CF – Como ayudante de dirección estoy con Entremeses en el Teatro Abadía, que como es el IV Centenario de la Muerte de Cervantes tendrá gira, y con El público de Lorca [de la que también es ayudante de dirección]. Seré ayudante de dirección de José Luis Gómez en la Celestina. Estoy preparando para junio el montaje de Alma y cuerpo, un espectáculo de danza y poesía, para la Sala Grande del Teatro Español. Tendrá dos partes. La habitación luminosa con las actrices Gloria Muñoz y Silvia Abascal y las bailarinas Aida Gómez y Olga Pericet. Y La hora oscura con los actores José Coronado y Helio Pedregal.

AH – Son actores, actrices y bailarinas habitualmente muy ocupados ¿cómo los has conseguido?

CF – Es un espectáculo que durará solo cinco días. Un empeño personal de Juan Carlos Pérez de la Fuente [el director artístico del Teatro Español] que quiere que la poesía y la danza  suban juntas al escenario una vez al año. Son actores de gran talento que no conozco personalmente y con los que nunca he trabajado. Yo siempre he trabajado con actores de gran talento pero a los que ya conocía antes de trabajar con ellos.

AH – ¿Cuáles son tus objetivos?

CF – El objetivo en sí mismo es trabajar. No tengo otros objetivos concretos de estar aquí o allí. Pero cuando llego a algún sitio concreto me gusta mucho. Sí, el objetivo es seguir trabajando y creando.

AH – ¿Es difícil en España?

CF – Sí. Aunque la verdad no sé cómo es en otros países. Tienes que tener financiación para producir tus espectáculos y esto es difícil. José Manuel Mora [el autor de las obras que ha dirigido] y yo trabajamos en otras cosas y luego juntamos dinero para producir . De las cinco obras que hemos hecho juntos la única que no hemos producido ha sido Fortune Cookie.

AH – ¿Por qué esta estrecha colaboración con José Manuel Mora?

CF – Hubo magia cuando nos conocimos y tenemos muy buena sintonía. A mi me parece que es un talento y un visionario. Me gusta dirigir sus textos y espero seguir haciéndolo. Forma parte de mi identidad en algún sentido.

AH – Fortune Cookie fue producido por La Zona Kubik ¿sabes qué esta sala cierra a final de temporada?

CF – Sí. El dueño del local ha recibido la oferta de un comprador y lo vende. Pero conozco a Fernando [Sánchez-Cabezudo, el director de este centro de creación teatral] desde que estudiábamos en el Teatro de la Abadía. Ha hecho un gran trabajo para el teatro y para el barrio de Usera. Es un aventurero y se que esto no lo va a detener. Seguro que nos sorprende con algo mejor.

AH – ¿Qué piensas de las salas alternativas?

CF – Son un escaparate de obras que sino no existirían. Buenas o malas. Y así se puede crecer hacia un lado y hacia otro. Fomentan que algunas compañías tengan su sitio, un lugar en el que juntarse, crear y hacerse visibles.

José Manuel de la Mora y yo empezamos en la Sala Triángulo, que en la actualidad es el Teatro del Barrio. Cuando comienzas a trabajar en estas salas es cuando empiezas a existir. Cuando acabas la formación sales de la nada y no te va a llamar el Centro Dramático Nacional para trabajar.

Sin embargo, creo debería estudiarse una fórmula para que en esas salas se trabajase con dignidad. Algunas veces casi pagas para trabajar. Esto no siempre depende de los gestores de las salas. La gestión siempre me resulta muy difícil. Yo no duermo hasta que me pagan para poder pagar a la gente que trabaja en mis producciones.

AH – Se te ve cómoda en las redes sociales ¿cuál es la importancia de la tecnología para el teatro?

CF – Aporta difusión gratuita. Como no he podido invertir en publicidad me ha permitido hacer que la gente supiese donde estaba y que pudieran ir. También están los blogs y los tuiteatreros que apoyan la difusión.

En general, son herramientas muy útiles pero dentro de esa utilidad hay cosas negativas y cosas muy bonitas. Por ejemplo, me entero de artistas por Facebook y luego investigo sobre ellos. Si no le dedicas todo el día es un buen nivel de referencia. Twitter lo controlo menos.

No sé si las nuevas tecnologías tienen que ver con el teatro. Pero nos afectan mucho en las relaciones personales. Es el medio en el que nos relacionamos hoy. Por eso no podemos perder de vista la poesía.

AH – ¿Cómo de importante es la poesía en el teatro?

CF – En el teatro tiene que haber poesía. Si no hay poesía… Soy superconsumista. Sin embargo, cuando me acuerdo de lo que me hace feliz no tiene que ver con el consumo. La felicidad que me da una bandada de pájaros que veo desde mi ventana durante unos minutos no se puede comprar.

En el teatro uno se abandona a una experiencia. Te lleva a lugares que no somos capaces ni de nombrar y eso es lo que te emociona. Permite encontrarte contigo en lo oscuro y en lo luminoso. Ralentiza tu tiempo y te permite llegar a lugares y llenarte de vida. Y te preguntas, ¿para qué estás aquí?, ¿cómo quiero estar con los demás?, ¿qué haces contigo? No sé.

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