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Dime…

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Dime…

40 días. Postparto.
Un mail.
Desesperación, casi locura, depresión, cansancio, dolor…

No se por qué te escribo. Tal vez un desahogo, pero te leo, y necesito que me digas que pasará pronto.
Vivo en un agotamiento permanente, superada, triste.
No puedo más.
No me conozco, no conozco a esa mujer que piensa: por qué no te callas cuando comienza a llorar por séptima vez en las últimas dos horas.
Que desea que se duerma y liberar los brazos para ocuparlos en nada.
Que piensa en alejarle cuando se engancha a mi pecho dolorido. Que aprieta los dientes y le odia un poco cuando culebrea sobre la cicatriz de mi reciente cesárea. 40 días y aún duele…
Dime que volveré a ser la de antes. Que volveré a sonreír. Que pasará esta lucha cuerpo a cuerpo…
Dime…

Y me pongo en tu lugar, y te entiendo.
Te abrazo.
Y me veo de nuevo como tu, estrenando maternidad. Una, dos, tres veces…
Y me miro en el espejo y veo mi reflejo, ojeroso y derrotado, en esos días en los que todo te puede y me suplico:
Dime…

Dime que seis años después te ríes de aquellas lágrimas.
Sí. Me río. Superadas y endulzadas por el tiempo, la distancia y la compañía. Ya secas, a veces necesarias.

Dime que el dolor se pasa y se olvida. Que vuelve tu cuerpo a ser tuyo, que las cicatrices sanarán, los pechos curarán, el sueño volverá a mi.
Pasa, pero no se olvida, quedan las marcas de lo que fue, profundas cicatrices en tu vientre y en tu mente.
Y sin embargo maravillosas, costuras que como tatuajes te recuerdan quien eres.
Tu cuerpo volverá a ser tu cuerpo. Y te reconocerás en todos los espejos, pese a los kilos de más(O de menos), pese a esos pechos distintos, pese a las ojeras.
Dormirás algún día, y cuando ellos no te despierten lo harás tu, para comprobar que siguen a tu lado…

Dime que pierdes esa tristeza hormonada, puérpera, que dejaré de llorar por todo y por nada, que no sentiré como puñales cada mirada.
No, quedará en ti, esa nueva facilidad de vaciar ríos por los ojos.
Te crecerán las emociones, son parte de tu nueva vida, aprenderás a vivir con tus nuevas lágrimas, y seguirás sintiéndote apuñalada con cada mirada, y sin embargo te sentirás plena.
Aprenderás que esa tristeza es también parte del ciclo.

Dime, que le amaré sobre todas las cosas y no me odiaré por alguna vez haber sentido que no podía más.
Dime que pasará esa sensación de necesitar salir corriendo.
Le amarás, más que a ti misma. Y te odiarás por odiarle alguna vez, eso es vida.
VIDA. También cuando la necesidad de alejarse te embarga. Vida cuando te supera y tu humanidad agonizante te reclama un respiro

Dime…
Y sonrío frente al espejo y acaricio mi reflejo de 6 años antes.
Y le devuelvo aquel abrazo que necesité.

Te digo…
Que no habrá un día en el que no sonrías y pese a todo lo que sientes hoy, sepas que mereció la pena.
Te digo, que derramarás muchas lágrimas pero todas serán agua limpia que regará y cicatrizará las heridas. Todas.
Te digo, que no perderás jamás esa magia que hoy te embarga.
Te digo, que habrá días en los que sientas que nada puede ir peor, que te sobrepase, que te asusten…
Y otros en los que te sabrás poderosa, única, capaz…
Todos pasan, todos son necesarios.

Te digo, que te arrepentirás de cada paso del camino, no porque te equivoques, sino porque siempre buscarás la excelencia en tu maternidad.
Todo será poco.
Te digo, que te sentirás juzgada hagas lo que hagas. Toma las decisiones con el corazón y no con las críticas

Toma las decisiones con el corazón y no con las críticas.

Te digo, que hoy te pesan las horas perdidas amamantando, y te abruma la ropa sucia, y te sientes responsable de todo.
Mañana recordarás estos momentos como un oasis, la ropa seguirá sucia y seguirás sintiéndote culpable por ello, pero sabes qué?
Crecerá junto a tu pecho y eso será lo único que importe.
Te digo que no le sueltes, que le abraces, que el tiempo pasa fugaz y estos brazos serán repudiados, ya no se nutrirá de tu calor y mendigarás sus besos. Y en cada paso le sentirás más lejos y echarás de menos aquel cansancio.
Te digo. No te reirás de tu tristeza, llegará un día en el que comprendas que no era necesaria, que este abrazo que te doy cruzando el tiempo y el espacio era lo único que necesitabas para completar el ciclo de tu maternidad.
Te digo que antes que tu otras se sintieron ajenas al mundo, solas.
Te digo…

40 días, el comienzo.

Y dentro de seis años, busca tu tristeza en otra mirada, y dale un abrazo, dile que no está sola…

Cierra el ciclo.

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