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Hombres intensos

Hombres intensos y sus mujeres

Siempre digo que me encantan las cenas de mujeres, porque están llenas de complicidad y de risas. Pero debo admitir que es una gran experiencia ser la única mujer en una cena con ocho hombres.

Celebramos un encuentro periódico, proveniente de un máster en el que mi grupo de trabajo eran ellos. Y nos vemos cada equis para ponernos al día, y sobre todo para teorizar sobre empresas, estrategias, fusiones y adquisiciones. Uno de ellos me sigue explicando cómo se hacen las T de los balances. El insiste es que es de vital importancia para mí que haga las T. Y yo le digo que lo único que necesito es entender el balance y que la T me la hagan otros. Sigue insistiendo hasta que le digo, …”Pero qué intenso eres, que no pienso hacer “T”.. y me dice, qué cabezota y qué princesa eres a veces… le digo ¿yo?.. ¡pero si soy la que más baja a la trinchera del mundo!..

Se ríen todos con lo de la más del mundo y eso refleja mi particular manera de expresarme … a veces. Porque otras veces soy tan lineal que parezco británica (como todo el mundo concluyo). Mi amigo Financiero me dice, pues claro que soy intenso, no quiero vivir de otra manera.  Y le digo…¡pero los financieros no pueden ser intensos! ¡Sólo racionales! Se vuelven a reir, de que ningún financiero del MUNDO puede ser intenso… y empieza el debate. Y entonces entre cifras, vinos, puros, últimas tendencias en maltas, start ups exitosas de empresas, mujeres voluptuosas,  se van a su mundo particular y cristalizan risas entre ellos que no entiendo, lo cual les hace más gracia.
Siempre tengo la nota disonante del grupo cuando les hablo de sentimientos. “Flower power” me llaman, con mucho cariño… les prohíbo contar chistes, hablar de smartphones y apps nuevas, hablar de fútbol, de éxitos profesionales y mujeres durante rato,  y me dicen… ¿Y entonces de qué hablamos?…sigamos bebiendo entonces.. y es cuando se ponen a debatir la fabulosa bodega del restaurante con la guía Parker en el móvil.Les adoro.

Me encanta observar cuánto se quieren entre ellos. Los abrazos efusivos después de la tercera copa de vino, y cómo yo mirándoles les hago de “madre” (las mujeres no podemos evitarlo) y les digo que tienen que conducir y que no beban más. Al final dejo de beber yo y los llevo a sus casas en el coche familiar gigante de mil plazas que tiene uno de ellos, que ni sé cómo se pone en marcha, ni encuentro el cambio que para más inri es manual. (la flexibilidad también es una característica femenina).  Delante de mi descubro fascinada las facetas de las personas, hay maridos, padres, directivos importantes, amigos, hermanos y me quedo boquiabierta porque tengo ocho hombres intensos delante de mí, lo cual me deja perpleja.  Me manifiesto….

Lanzo mi pregunta… “pero … ¿los hombres sois siempre racionales?.. ¡qué sorpresa!, ¿qué pasa en este foro?”….obviamente no lo pienso, pero lo hago para provocar.

Se callan de repente (por una vez, porque tienen la inmensa capacidad de hablar de muchas cosas a la vez sin profundizar en nada, pero cuando profundizan hasta nos ganan!).

Me miran y se miran entre ellos,  y entonces todos se autodefinen “racionales”. Me empiezo a reír con mi amigo de las T.  Y realizo mi sondeo semanal cuando les pregunto, el tema de la anterior columna. “¿qué preferís una mujer intensa o una mujer zen?”… comentarios:

  • “define intensa” (con los ojos brillantes)
  • Ah…pero existen las mujeres zen? (incrédulo)
  • Hombre.. a parte de mi madre y mi abuela… yo no conozco a ninguna mujer zen… (con cierta decepción)
  • A mí me encantaría una mujer zen por favor!, que me traiga el vinito al sofá y que me haga un masaje de mi día agotador… (entusiasmado)
  • Una zen, sin duda, que me diga que todo está bien, que no pasa nada… (contundente)
  • Yo querría una zen entre semana, y una intensa el fin de semana (sin comentarios)

Muerta de la risa les digo…o sea…que unánimemente ganan las mujeres zen. Un asentimiento de cabeza general.  Les digo que por tanto todos ellos son intensos  y necesitan el contrapunto.  Se empiezan a autodefinir y a cuál más intenso de todos. Todos están  felizmente casados, así es que les pregunto que cómo son su mujeres reales. No la de sus sueños, sino las de sus casas (en estos tipos coincide que además la mujer con la que se han casado es la mujer de su vida). Y uno por uno van contestando:

  • Intensa. En cuanto la conocí supe que era ella, con un carácter imposible. Me dijo no quiero que tengas ni una amiga y por supuesto un secretario… pero creativa y un desafío diario.
  • Intensa: se va a ver un concierto de Sopa de Cabra y se pone a llorar de la emoción, y tres días después me lo vuelve a contar y sigue llorando…
  • Intensa: si me voy de viaje más de tres días, les pregunto a mis hijos si han comido a más o menos una hora normal después de hacer taichí con su madre y pintar mandalas, lo cual ella considera más nutritivo que la comida en sí misma.
  • Intensa: necesita irse un día a la semana para mantener nuestra emoción, y cuando se está yendo por la puerta me dice… ah… ¿¿pero no te importa que me vaya??. Acaba volviendo y nunca se ha ido ni un día.
  • Intensa: me pide que le diga que la quiero cada día porque eso es lo lógico y cuando se lo digo me dice…no me sigas la corriente, ¡no lo soporto!
  • Intensa: me dice que quiere montar su negocio propio y tomar sus decisiones, que ni me meta. Lo monta, lo hunde y me dice que es mi culpa porque nunca me impliqué en sus sueños….
  • Intensa: le traigo el café por la mañana a la cama para que se sienta una princesa y me dice que si eso significa que quiero algo más…¡que ni lo intente! Que ella tiene cerebro. Y dos manos para hacerse su café…
  • Intensa: me dice que no la llame para tonterías durante el día porque tiene reuniones y no la puedo desconcentrar. Por la noche me dice, es alucinante que ni una llamada ni un mensaje en todo el día. no cuesta nada poner feliz día cielo, o te veo luego qué ganas tengo…..

Carcajada general, yo la primera que me caía de la silla. Y entre ellos todos asombrados de haber llegado a ese nivel de conversación en la que seguían añadiendo anécdotas varias…y de ahí que todos hubieran dicho que preferían a una mujer zen.  Y a cambiar de opinión… “uff, con una zen me aburriría”.. De ahí salió todo lo bueno de lo intenso de repente y como un champán descorchado empezaron a nombrar atributos positivos, según ellos: es creativa, es mágica, es vibrante, es competente, es fuerte, es divertida, jamás te aburres con ella, mantiene mi estado de ánimo siempre arriba… y otras cualidades de ese tipo de mujer.

Yo me preguntaba atónita por la unanimidad que había en la mesa, qué pensaban que era una mujer intensa y qué pensaban que era una mujer zen. Si les hubiera podido hacer una foto de su cerebro el Key Visual que hubiera salido era: mujer intensa (una mujer gritando). Mujer zen (una mujer vestida de blanco que sonríe todo el rato, sonríe, no se ríe, que eso es de intensas).

De nuevo la carcajada fue unánime. Y entonces llegamos a las conclusiones:

Lo primero, nos lo hemos pasado genial debatiendo sobre un debate sin fundamento.

No existe una mujer zen al extremo, no existe una mujer intensa al extremo. Las personas más intensas, hombres y mujeres desarrollamos un profundo lado zen para equilibrar y porque hay mucha más intensidad en una buena calma, y en un buen silencio. Y en una maravillosa sonrisa. Hombres y mujeres queremos lo mismo: Todo.

A todos nos encantaría que nuestra pareja pudiera ser zen entre semana e intensa el fin de semana. Ni las princesas, ni los príncipes existen, a excepción de cuando se enamoran de verdad, en cuyo caso SI existen.

Hay hombres intensos como los de mi columna y con características no sólo temperamentales, sino de ternura, de caballerosidad, de hombro dispuesto, de cabezas amuebladas, capaces de dar vértigo y capaces de dar suelo sólido para andar por él sin hundirte nunca.

Esto desmonta mi teoría de la columna anterior y de ésta. Da igual que seas intenso, zen o ambas cosas, lo importante es ser noble y generoso, y sobretodo versátil en la capacidad de ser ambas cosas no cuando tú lo necesites, sino cuándo tu pareja necesita eso.

Es la mejor intensidad, la que genera calma.

Feliz polaridad girl….

Ríete con calma y sonríe con intensidad…y coge fuerzas porque aún nos queda mucho debate sobre esto….

My Fair Lady.

1 Comentario
  1. Rosa Liñares 2 años

    Un artículo genial, Montse… Me has hecho sonreír con intensidad…
    Un saludo

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