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Liderazgo con color

Liderazgo con color

Hablar de liderazgo femenino siempre me genera muchos sentimientos. Imagino a una “lideresa” que eleva, que deja estela, una lideresa estratégica, que no se pierde en la parte operativa y táctica de su trabajo, aunque sea capaz de bajar y subir. Imagino una lideresa que inspirada nos inspire y que sienta que tiene el placentero deber de encontrar tiempo para darle forma a un  futuro que visualiza y construye para quien comparta su trabajo y su vida, haciéndolos  inmensos y brillantes. ¿Y acaso proyecto profesional no está dentro de una vida bien aprovechada?.

¿Y cuál es el valor verdadero de las mujeres en las compañías?. ¿Cómo redefinir el poder femenino?.

Parece que hay una leyenda urbana que dice que las mujeres se llevan mal, pero creo firmemente en la empatía entre el colectivo que nos concierne.

En el gobierno público y en el sector de RSC hay muchas más mujeres que en el gobierno corporativo, donde todavía nos queda mucho por recorrer.  Peleamos para llegar hasta arriba y cuando llegamos nos entra el pánico.  Tratamos durante muchos años de tener nuestra vida y familias igual de “atrezzadas” y perfectas y cuando por fin los hijos vuelan solos, ya estamos exhaustas, sin mencionar el síndrome del nido vacío.. Y es en esa edad justamente cuando a fuerza de llenar vacíos nos retamos y empezamos a trabajar en nuestra esencia para mirar dentro de nosotras qué es lo que verdaderamente nos hace latir. Y no latir de nervios, sino latir de satisfacción y de auto realización. y qué nos dejamos por el camino.

El cerebro de hombres y mujeres es prácticamente igual, pero es la química (testosterona y estrógenos) lo que marca nuestra diferencia conductual en la vida. Lo innato y lo adquirido.

Los hombres están más dotados para tareas pragmáticas y analíticas y las mujeres para empatizar y comunicar.  La dirección y gestión del corto plazo y la orientación a resultados inmediatos y visibles también es masculina, y la sostenibilidad y la creación de discursos y relaciones sólidas más femenina.

Si lo miras bien, no se comprende por qué las mujeres hemos imitado el modelo masculino de éxito al llegar a las cúpulas directivas. Viendo el inventario de virtudes  que tiene una directiva, debería re posicionar sus armas y hacer un nuevo plan de acción. Reivindicar aquello en lo que verdaderamente es buena. Aquello que la hace imprescindible. Que seguro que no es imitar a un hombre de éxito.

Creo que estamos en una época muy emocionante. Las empresas se han dado cuenta por fin de que no trabajan para hombres o mujeres, sino para personas, y así se podrán erigir como una representación de la nueva cantera:  tener jugando a lo mejor de los dos talentos de género.

Los hombres cada vez  más quieren pulir aristas estériles y apoyarnos en nuestros retos, siempre y cuando no se les imite o se les quiera quitar territorio y las mujeres estamos empezando a entender que ya basta de polemizar y que es mucho más edificante y suave el modelo colaborativo.

Y eso, compañeras, nos lleva a un nuevo desafío: como ya no nos podemos quejar más…. Tenemos que hacernos la gran pregunta:

¿Queremos llegar?. Y detrás de esa, las preguntas que siguen: ¿somos capaces de liderar con nuestras herramientas de serie o seguiremos disfrazándonos de hombre?.

Mi paseo por la felicidad empresarial llegó después de un desencanto, como el de tantas otras, y de ahí una peregrinación por biólogos del comportamiento, neurólogos, head hunters, sociólogos y psiquiatras. Ellos me fueron regalando,  entre todos, las que yo he bautizado como las “100 claves del liderazgo femenino feliz”. Y aunque parezca simple, recomiendo encarecidamente que pases este ejercicio. Te adelanto 10, y así nos quedará seguir hablando:

  1. Busca tu esencia, aquello que conecta con tus valores innegociables (tus valores son tu chaleco salvavidas)
  2. Define tus sueños, que no necesidades ni deseos (son muy pocos normalmente) y compara qué tienen que ver con tu proyecto profesional.
  3. Redacta y ejecuta tres puntos de mejora en tu proyecto actual, como si fueras a quedarte donde estás toda la vida. (y la vida te llevará irremediablemente a tu lugar natural).
  4. Define tus renuncias. Es tan importante saber lo que quieres como el precio que tendrás que pagar por ello. Elecciones y renuncias van juntas.
  5. Haz una estrategia colaborativa apoyándote en tres anclas femeninas propias: empatía, sostenibilidad, amabilidad, asertividad, creatividad, conciliación, comunicación, motivación… (elige las tuyas). Verás fluir tus días y resultados.
  6. Elige bien a tus lovers. No a las personas que te interesan, sino a las personas que te quieren. Ellas hablarán de tu proyecto y de ti como tú misma, y desde esa desinteresada red de amor, los que te interesan vendrán sin buscarlos.
  7. Sin interacción no hay conexión. Convierte cada contacto y cada momento de encuentro interno o externo en algo verdadero,  aunque sea un saludo.
  8. Define bien tu propósito, que casi siempre suele ser ayudar a alguien, para ayudarte a ti mismo.
  9. Declara abiertamente que eres una soñadora dispuesta a seguir soñando y a generar sueños nuevos para ti y para todos lo que  te rodean. El entusiasmo es una virtud que derrocha resultados exitosos.
  10.  Da las gracias. No sin más, con razones del por qué das las gracias.

Me gustaría hacer un cierre químico.

El mejor liderazgo es el que se siente, es el que se expresa, es el que se contamina. Es saber que las mujeres cuando trabajamos desde la mente no somos nosotras, y si perdemos nuestro centro, empezamos a desdibujarnos y dejamos de ser interesantes, sobretodo para nosotras mismas.

Siendo esenciales encontraremos el poder y la autenticidad de la Sacerdotisa, o la Diosa o la mujer de la Prehistoria que lideraba la vida de los suyos, y aprovechaba la suya propia. Y es entonces cuando ya no andas, te deslizas elevada suavizando y mejorando cualquier gestión que hagas, cualquier contacto o interacción que tengas.

Las compañías se quieren apoyar en Promesas de Igualdad. Las compañías te esperan y te guardan un sitio tan arriba como escaleras quieras subir sin cansarte.

Ya no hay techo. Es el momento de tener una vida absoluta.  Si quieres……

Feliz conexión, girl

Montse Escobar  

http://essentialpeople.blogspot.com.es

1 Comentario
  1. Precioso escrito!
    totalmente de acuerdo, lo he vivido en mi propia piel, y aunque es duro, recomiendo emprender desde la propia esencia íntima, respetando los propios valores y cultivando más los valores femeninos para compensar los valores masculinos de nuestra sociedad patriarcal. No es tarea fácil, pero, si cada vez más mujeres conectamos con nosotras mismas y potenciamos lo que es innato en nosotras valorándolo como competencias infinitamente útiles en el mundo corporativo y en la vida, sin buscar parecernos a los hombres, estoy convencida que los negocios, nuestra propia vida y la vida del colectivo funcionaría mucho mejor.
    En mi opinión este el reto de la mujer del siglo XXI y a esto quiero contribuir con mi labor, me ha emocionado leerte. Gracias! será un placer continuar con estos temas el día 27 en Barcelona. Un abrazo

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