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El día que te enfermes, no esperes que te cuide

El día que te enfermes, no esperes que te cuide | Woman·s Soul

TESTIMONIO ANÓNIMO DE UNA LECTORA WS #CuandoSupeQueSeAcabo

Mi madre enfermó de Alzheimer desde sus 57 años de edad. Por este motivo, mi padre dejó gran parte de su trabajo para poder encargarse de su cuidado. Nunca la internó en un centro geriátrico. Todos los fines de semana la llevaba a pasear, a almorzar y a misa mientras pudo y organizó un batallón de ayudantes en mi casa para acompañarla y cuidarla en todo momento.

A mi madre siempre le gustaba estar bien vestida y especialmente que al vestirse estuviera perfectamente combinada… A mi madre le gustaba ponerse colorete en sus labios. No hubo día que mi padre no la bañara y la vistiera perfectamente combinada, no , no hubo día en que mi madre estuviera despeinada y practicamente sin colorete, salvo los días anteriores a su partida… Tampoco hubo día en que ella no cantara, ni bailara. A ella le encantaba la música colombiana y bailar… Dicen que los enfermos de Alzheimer no olvidan la música. Mi padre compraba y compraba CD de música Colombiana y cada día durante al menos dos horas al día mi padre la ponía a cantar y a bailar y era una diversión total.

Yo me casé con un hombre que tuvo una infancia difícil, muy difícil… su madre fue objeto de maltrato físico y psicológico y como consecuencia de su dolor perdió el interés de la vida y terminó suicidándose, tirándose a un rio dentro de su vehículo con la cara cubierta por una bolsa de basura cerrada con cinta.

El modo como ella se suicidó no lo supe por mi ex-esposo, lo supe por unos habitantes que tenían una finca al borde de este rio donde cultivaban y vendían los mejores esparrágos de la región. Fue un día al ir a comprar espárragos que me preguntaron sobre mi apellido francés y al darlo me preguntaron sobre el nombre de mi ex-esposo y ahí me contaron toda esta historia a calzón quitado y con muchos más detalles como si por alguna razón que en ese momento desconocía me correspondía saberla… Al respecto claro que me entristecí por ella y por mi ex-esposo por que debe ser horrible y muy doloroso vivir algo así. Mi ex-esposo nunca supo que esto me lo habían contado, tal vez porque quería respetar su silencio y no reabrir su dolor. Pero esta historia creo que de alguna manera me salvo la vida.

Siempre traté de entender esta situación y de alguna manera aceptar ciertos comportamientos de mi ex-esposo durante nuestros años de convivencia… los cuales con los años se fueron agravando como una bola de fuego que a medida que va rodando se va agrandando.

Entre sus desvíos uno de los comportamientos que más me sorprendía era cuando me decía en medio de cualquier situación banal: “El día que te enfermes no esperes que te cuide, yo te internaré en un hospital”.

Cuando mi madre ya estaba en un estado terminal y cuando estaba pensando en divorciarme le dije a mi ex-esposo que viajaría a Colombia para estar junto a mi madre y acompañar a mi padre durante este periodo. Su respuesta fue : “No entiendo para que vas a ir si tu madre de todos modos va a morir” y seguidamente dijo: “ No entiendo tampoco por qué tu padre no ha botado a tu mamá por la terraza”.

Ese fue un motivo más para comprender lo mal que estaba mi ex – esposo y sobre todo el peligro que corría mi vida junto a él. Ese día entendí su incapacidad para superar su dolor y su inconciencia para hacer que yo, su esposa, viviera su mismo dolor… Entendí que quería que mi padre fuera el causante de la muerte de mi madre tal y como el padre de mi ex-esposo fue el causante de la muerte de su madre. La Asociación está entre el rio al que se lanzó su madre y la terraza por la que buscaba mi padre lanzara a mi madre. Su objetivo era que yo sufriera lo que el sufrió…

Ese día entendí que no podemos permitir ser víctimas del sufrimiento de otros por su incapacidad a resolver su propia vida y a dejarse ayudar para ser mejores personas, para dejar el pasado atrás y sanar las heridas. Entendí las consecuencias de la violencia en las familias.

Pero sobre todas las cosas ese día entendí que mi padre era el ejemplo del tipo de “Amor que quiero en mi Vida”.

Antes de todo el sufrimiento que viví durante muchos años y el terrible temor por el que pasé durante los tres meses siguientes a mi decisión de divorciarme y que me llevaron a salir de mi casa sin mi hija para sobrevivir y proteger mi vida, tenía muy claro que una de las razones por las que también quería y debía divorciarme era porque no debía perder la esperanza en creer que un amor bueno y del tipo de estas dos historias si puede existir.

Entendí que a más de proteger mi vida quería darme la oportunidad y dársela a la vida para que algún día ese amor llegue. Entendí que nunca más aceptaría ser la pared en la que rebota la pelota del sufrimiento de historias que no son nuestras y que las personas no han resuelto.

Entendí que mi hija merece tener el mejor ejemplo para saber lo que significa realmente el verdadero Amor para que, como yo, ella luche por lo mejor que nos merecemos. Para romper ese ciclo que llaman como transferencia familiar generacional.

En esta historia me costó tomar decisiones, me costó tiempo resolver, entender, sanar y sobre todo perdonar … pero hoy puedo decir que lo logré gracias al ejemplo y amor de mi padre, el de mi madre, gracias a mi familia, a mis amigos que conocen esta historia y a los muchos que no y sobre todo por el amor a mi hija, mi fé en Dios y eso que llaman fortaleza y esperanza.
Entendí que de nosotros depende ser víctimas o no… y yo decidí no serlo.

Mi ex-esposo ha recorrido su camino por su lado. Creo hoy en día que la vida lo ha llevado a extremos, como empujándolo a revisar su vida para resolver y sanar su pasado y espero que así siga para beneficio de mi hija.

Para completar muchos se preguntarán que si una mujer permite esto es porque debe tener alguna tara psicológica venida de su infancia… La pregunta me la he formulado, la he indagado, la he consultado en pocas ocasiones con profesionales y lo cierto es que no hay nada al respecto … las mismas valoraciones psicológicas y psyquiatricas que me fueron hechas dentro del marco legal del proceso me declararon una persona totalmente normal, sin traumatísmos de ninguna clase. De igual manera he leído mucho sobre el tema entre los cuales a Marie-France Hirigoyen precursora internacional en maltrato psicológico y las conclusiones son las mismas no hay un perfíl frágil o desetabilizado en mujeres como yo, al contrario somos mujeres provenientes de buenas familias, con infancias normales y en muchos casos formadas, profesionales e inteligentes, fuertes y con una gran capacidad de resistencia y enfrentamiento (como muchos de ustedes me conocen y conocen mi familia)… presa ideal para este tipo de parejas donde su objetivo, reto y éxito es lograr debilitarlas para transferir en ellas su dolor como mecanismo de defensa y venganza.

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