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Seducción y erotismo: el motor del deseo

Seducción y erotismo: el motor del deseo | Woman·s Soul

Se abre el telón: chica que tiene ganas de sexo se encuentra en una discoteca con una chico con la misma tensión sexual, parece fácil, no quieren irse por las ramas, solo buscan obtener su porción de orgasmo y listo. Game over. La película se llama: Sexo mecánico y descarga. De nuevo, en la misma discoteca, se abre el telón: un chico fija su mirada en alguien que le gusta, la chica despliega sus encantos, coquetea mientras habla y vuelve a buscar su mirada, el chico fantasea con la chica y ella con él, hasta que uno de los dos se acerca, hablan, se ríen, se gustan, se desean. La película se llama: Juegos de seducción. Realmente las dos parejas tendrán experiencias muy distintas al hacer el amor. El sexo puede ser eso, sólo sexo, o lo podemos acompañar de erotismo.

Woody Allen, dice “el sexo es lo más divertido que se puede hacer sin reír”, pero para que sea entretenido hemos de hacerlo lúdico, jugar para conquistar a quien deseo y acabe también deseándome.

Se puede llegar a creer que la falta de erotismo en la pareja es algo que sucede con el tiempo, pero no es así, muchos hombres y mujeres nunca han experimentado con el erotismo en los encuentros sexuales. Un paciente se divertía en sus relaciones esporádicas, y al enamorarse temía embarcarse en una relación larga por miedo a acabar aburriéndose del sexo, él asociaba la idea de novedad con intensidad y pasión y no contemplaba poder disfrutar a largo plazo. Se olvidaba, claro está del componente erótico, que enriquece cualquier plato. La solución, no está en ir cambiando de pareja para que mi deseo sobreviva, sino en que cada encuentro sexual resulte nuevo aunque lleve siglos con la misma persona.

A veces la atracción sexual entre dos personas es tan fuerte que el deseo surge de forma natural y espontáneo, es recíproco, lo que solemos notar cuando hay química. Pero aunque tengamos esa suerte, no podemos abandonarnos, porque más tarde necesitaremos sofisticar los encuentros para que no resulten aburridos o rutinarios. Una pareja que acudió a la consulta aquejada de falta de deseo, nunca durante sus diez años de matrimonio, habían recurrido a la seducción, solo se encontraban sexualmente cuando alguno de los dos, necesitaba saciar su necesidad hormonal, con el tiempo la frecuencia sexual disminuyó de tal forma que perdieron su deseo y no encontraban recursos para incentivarlo.

Podríamos afirmar entonces, que la atracción sexual es natural, sin embargo, la seducción, es un ritual, un arte de cortejo para realizar la conquista del otro, cultivando el deseo con nuestros recursos, intentando llamar la atención de quien nos gusta, conectando, ligando.. Cada cultura y momento histórico, ha tenido una forma de seducir. La egipcias llevaban colgados en sus cuellos frascos con olor a flores, las damas de la corte francesa, usaban el abanico como herramienta de seducción y las indígenas del pacífico se adornaban con flores su pelo, no por instinto sino por el deseo de gustar.

Con la seducción, la sexualidad entra en una dimensión más profunda que nos diferencia de los animales, ellos se atraen y copulan, mientras que los seres humanos se seducen y hacen el amor.

Sin embargo, todavía existen muchos siglos a nuestras espaldas que no han valorado la dimensión erótica de la sexualidad, y hemos crecido con la idea de que sexualidad era coito, porque la cultura judeocristiana relegaba el sexo a un fin reproductor. Hemos de cambiar la creencia, de que el fin de la sexualidad es la penetración y recuperar así el placer del contacto con la piel, el juego y la fantasía, cultivando la ternura y la comunicación del cuerpo.

Tampoco hemos posicionar el erotismo en los preliminares que ya el nombre indica que son la antesala del coito, porque entonces seguimos dándole más protagonismo a la penetración.

Otra creencia errónea es pensar que el ser erótico se nace, cuando es una actitud que se aprende. Un ser humano nace sexuado, pero se hace erótico. Está claro, como ya hemos visto, que habrán personas que cultivarán muy poco esta faceta y se contentarán con lo hormonal, lo orgánico….limitándose al deseo en su forma más primitiva. Pero podemos ir más allá y cultivar lo erótico, buscando complicidad con la pareja, haciendo erótica a la persona que se desea y a uno mismo.

Para hacernos más eróticos y cultivar esta dimensión, hemos de hacer el amor con los cinco sentidos, respetar un espacio para la vida sexual, igual que invertimos en tiempo para el trabajo, para estar con los hijos, ir al gimnasio..

No olvidarnos nunca que formamos una pareja, que puede cumplir otros roles como el de ser padres, ser amigos, compañeros de piso, porque no hay nada menos erótico, que llamar a tu pareja mami, o papi, mi gordito, mi peque…es importante recordar que la pareja es ante todo un hombre y una mujer que se gustan y que comparten una relación íntima. Kundera en la “Insoportable levedad del ser”, decía en la boca de una protagonista del libro, que con la igualdad de sexos, los hombres se habían “papaizado“ y que habían perdido todo signo sexual; en este sentido ya era hora que un hombre cambiara pañales pero se ha de saber que detrás de un padre existe un hombre, igual que durante siglos se le ha exigido a la mujer cumplir con la faceta de madre y mujer sexuada sin que un rol castre al otro.

Como se observa, todo depende de la intención, un beso, un susurro, un gesto, una mirada, una caricia, una palabra con carga erótica pueden despertar el deseo pero han de diferenciarse de otros momentos no sexuales para que surjan efecto. Los besos suaves y prolongados, generan un ambiente mucho más erótico que los besos rápidos. En general todo gesto hecho con lentitud, cobra de repente, una dimensión erótica .

Warhol decía que lo más excitante era no hacerlo y que si te enamorabas de alguien, no lo hicieras nunca para que aquello resultara siempre interesante. Quizás ahí está la clave, en que la intención sexual sea tan sutil que parezca que no va a pasar, y así el efecto sorpresa nos conduzca hacia el deseo.

También, no hemos de olvidar que la autoestima es imprescindible para poder comunicar eróticamente, has de sentirte atractivo por fuera y por dentro. Está claro que una mujer o un hombre no escogerán a otro por su pene o su vagina, sino por unas actitudes, unas formas, un estilo, una mirada…todo suma y todo se puede descodificar en clave de erotismo. Hay quien para sentirse sexy necesita recurrir a la lencería, otro necesitará sentirse intelectualmente interesante, y el de más allá tener un cuerpo musculado, cualquier cosa es válida si lo hacemos en pro de sentirnos mejor , querernos más y conquistar al otro.

Quizás falten generaciones para que esta dimensión cobre el valor que se merece, para que el ser humano viva la sexualidad de una forma plena. De momento, ya existe un movimiento hacia los detalles en el sexo, son muchas las empresas que ofrecen, spas para parejas, juguetes eróticos, hoteles románticos, cenas especiales… seguramente como consecuencia de la gran demanda de personas que entran en crisis por no cultivar el erotismo y no considerarlo un aspecto imprescindible en la dinámica de la sexualidad. Sin duda, son recursos que ayudarán a reencontrar a la pareja, pero más allá de la explotación comercial, la clave estará cuando se encuentren uno frente al otro. Si saben comunicar y tienen la intención de compenetrarse, se reconocerán como hombre y mujer y se seducirán. Se reconquistarán una y otra vez, como si se tratara del primer encuentro, como si cada vez se descubriera algo nuevo del otro y podrá nacer el deseo de repetir eternamente.

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