RENACER

Solía soltar al viento
mis locas palabras sin fundamento.

Solía acariciar el crepúsculo
con la locura de una mujer rebelde
en mis taciturnos encuentros con la muerte.

Solía elegir lo banal
y renunciar a la posibilidad
de reencontrarme con lo espiritual.

Y tanto solía quedar
atrapada en las quimeras
de mi perversa curiosidad aventurera
que un día resbale estúpidamente
con una piedra que me encontré afanosamente;
entonces deje de jugar al escondite
con la realidad objetiva de mi mente,
y empecé a dilucidar la convicción absoluta
de los milagros de mi fe impoluta,
que reclamaban abrirse camino
en los torbellinos de mi lado
mas sensible y femenino.

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