Te extraño

¡Ojalá estuvieras más cerca!
Igual y así no me pensaría sentada en tus piernas ni buscando un remedio para tu tos. No tendría que arrancarle a la imaginación tus besos, ni saborearme los aceites yo sola, pensando que tu lengua es mi dios.

Anoche te invoqué sedienta y sentí claramente tu voz susurrándome al oído.
¡Qué delicia tus labios en mi ombligo!
¡Qué ansiedad sentirte dentro mío!

Igual y no tendría que arrancarle a la noche tus pupilas y podría clavar mis uñas en tu espalda, lamería tus muslos con bondad, te abriría las puertas de mi alma.

Si estuvieras más cerquita tendría que portarme muy, muy, muy obediente cruel Cariño, pues esclava sería de tus caprichos, saciedad para tu antojo, la miel inacabable de un eterno paraíso.

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