Ángeles

Cuando llegas a cierta edad y miras hacia atrás, cuando eres consciente de que el tiempo vuela, de que las cosas no vuelven y de que lo único importante es vivir cada momento como si fuera el último, te das cuenta de que  la vida es una aventura maravillosa.

Cuando llevas la mitad de tu vida “viviendo” y te propones hacer recuento de las personas que te han acompañado en ella, te das cuenta de que estas son incontables.

Hay personas que pertenecen a nuestra vida porque ya estaban en ella antes de nosotros existir. Personas que pertenecen a nuestro círculo cercano. Otras aparecen y desaparecen en las diferentes etapas de la vida. Y por otro lado están los “Ángeles“.

Me siento afortunada de haberme topado con varios “ángeles” en mi vida.

Los “ángeles” son personas que nunca pensabas que habrías podido conocer, son personas que aparecen por casualidad, personas que no tienen nada que ver con tu familia, con tu entorno, con tu círculo vital, pero que un día, sin esperarlas aparecen en tu vida y algo de ellas se queda contigo para siempre. Hoy me han comentado que son encuentros de almas, almas que por una fuerza sin explicación están predestinadas a unirse.

Normalmente, a los “ángeles” se les conoce en los lugares más insospechados. En un autobús, en una peluquería, en una reunión de empresa, en la consulta de un doctor, en el sofá de una sala de espera… Siempre aparecen en el momento adecuado, simplemente aparecen, surge una conversación, un gesto, y se quedan para siempre.

Los “ángeles” tienen la característica común de que te cambian la vida, marcan un antes y un después de haberlos conocido. Son personas que pase el tiempo que pase nunca podrás olvidar. 

He buscado la palabra “ángel” en el diccionario y he encontrado un significado que lo describe perfectamente:

 Persona en quien se suponen las cualidades propias de los espíritus angélicos, es decir, bondad, belleza e inocencia.

No sé si es por mi carácter abierto o vosotras también tenéis “ángeles” en vuestras vidas, sólo sé que soy inmensamente feliz al pensar que han pasado por mi vida y que aun me queda la otra mitad de mi existencia para que me sigan apareciendo.

Gracias por existir, “Ángeles“.

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