Cuánto amor

¿Es el amor cuantificable? Se supone que no. Pero, en realidad, depende…

¿Cuántas veces hemos dicho u oído: “te quiero mucho”? Y ahí el amor precede al adverbio de cantidad.

¿Alguna vez habéis oído “te quiero poco”? Yo, sinceramente, jamás.

Simplemente te quieren o te quieren mucho. O no te quieren, y punto. Pero nadie quiere a medias. O todo o nada. O sí o no. Blanco o negro.

Deshojamos margaritas al ritmo de “me quiere-no me quiere”, no al ritmo de “me quiere poco-me quiere bastante”.

Porque el amor, cuando lo hay, siempre es grande. No valen las pizcas, ni las migas, ni las mitades. No nos conformamos con medio amor. Aunque sea compartido, es total.

Querer o no querer… ésa es la cuestión

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