HOME SWEET HOME

Fue un noviembre luminoso, después de un verano inexistente. El azul del mar al final de la casa que estaban viendo, hizo que decidieran en un instante dónde querían vivir. 

Al año siguiente, terminada la reforma mínima pero decisiva, que le dieron a la casa, hicieron de ella un hogar.

Regresar a su entorno privilegiado y acomodar en su confort, a sus hijos, responde desde luego a una idea bastante parecida a la felicidad.

Quizá dentro de unos años, si el mundo sobrevive con un mínimo de condiciones, sus descendientes, aplaudirán complacidos la decisión que les llevó a disfrutar de amaneceres rojos, bañados en espuma y de noches cálidas junto al mar. Puedo asegurar que el lugar existe.

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