Perder para ganar

¿Te sientes nadando contracorriente? Encuentra aquí una explicación a situaciones aparentemente inexplicables e inamovibles. Recuperar el éxito es más sencillo si te permites mirar

¿Cuántas veces nos hemos preguntado qué ocurre que nuestra vida se ve abocada a un camino sin remedio y a pesar de todo nadamos contracorriente sin tocar puerto seguro?

Existen programaciones no conscientes que marcan el devenir de una experiencia moviendo los hilos al son de una música que desconocemos.

Esas programaciones marcan un hilo conductor  a hechos inexplicables y aparentemente inconexos y que, sin embargo, dibujan el espejo de una miríada de decisiones e interpretaciones grabadas al calor de la emoción o del sesgo con que nuestros filtros o los de otros sellan una experiencia.

¡Cuantos han dejado de disfrutar de un beso al sostener un “¡Qué asco!” en su despertar al otro!

Un niño que se ve bendecido por la compañía de un padre otrora ausente en un trabajo absorbente grabará en si mismo que perder ciertas comodidades es ganar afecto y compañía.

Un adolescente embarcado en una relación extenuante que recupera su alegría al calor de lo amigos podrá experimentar un rechazo a una pareja pues si la pierdo gano.

Aunque a veces hechos aparentemente incoherentes no permitan sacar conclusiones recuerda que si tuvieron sentido en una situación dada.

Da espacio a aquello que parece que es para que se revele.

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