Quédate con lo bonito

No sé si alguna vez os ha pasado que nos empeñamos en vivir anclados en otros tiempos. Es decir, no podemos evitar que, en determinadas circunstancias y cada cierto tiempo (con más o menos frecuencia), nos acordemos de momentos vividos en los que fuimos felices y nos arrepintamos de algunas cosas que no hicimos. A veces, quizá porque no estás en tu mejor momento, no dejas de recordar a alguien de tu pasado que no fue nada en tu vida pero que significó mucho para ti. Creo que el problema está en no dejar resueltas algunas situaciones. No sabes si podrías haber sido feliz y eso te atormenta, a la vez que te sientes culpable por tener esos pensamientos cuando vuestras vidas han cambiado tanto. Hay que centrarse en el presente, es cierto. Y enfocarnos por que este sea lo mejor posible. Si hay problemas, hay que buscar soluciones y, si algunos de esos problemas no dependen de nosotros mismos, esperar y tener fe. Hay que aprender a ser felices con lo que tenemos.  Y, sinceramente, aunque nunca dejemos de recordar aquel momento, tenemos que aprender a quedarnos con lo bonito y lo especial que fue para nosotros. Es inútil lamentarse por cosas que ya no tienen remedio y seguir mirando hacia atrás. 

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