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*HELLO MANTO NEGRO

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Era mi primera mañana de Domingo en aquel lugar. Después del habitual recuento a las 6: 00 de la mañana, me había vuelto a la cama. La tristeza invadía todo mi ser, aún me parecía mentira que me encontrara en aquel lugar, pero la realidad se imponía y aunque durmiera para olvidar y hacer que el tiempo pasara más de prisa. Y acababa de llegar, carne fresca.

Cada mañana desde que llegué, la mañana me traía y me arrojaba a la cara la realidad del momento. No me importaba nada, sólo dormir, dormir y pensar en los duros días que me esperaban en este lugar, desconocido hasta ahora para mi, aunque había escuchado muchas veces historias de estos lugares.

Mi primer Domingo, una música entra en mi sueño, creo que estoy soñando. Poco a poco me hago consciente de que no sueño, estoy escuchando una de mis canciones favoritas, sin abrir los ojos, estos se me inundan de lágrimas. Intento ahogar el llanto presionando mi cabeza contra la almohada.

Escuchando esta canción se me derrumbaba otro mundo, primero el de la libertad y segundo, el de el amor. Justo había empezado una relación, días antes con un chico. Me hacía sentir la mar de bien.

 Aún no lo había presentado a la familia, porque conociéndome debía de estar segura, de mis sentimientos, que por aquel entonces eran muy volátiles.

Sobre todo cuando de mantener mi independencia de movimientos, de vestirme, bailar, actuar , hablar, salir y relacionarme con los demás, cosas de las que siempre he sido muy fiel, y no todos los pretendientes estaban dispuesto a soportar desde su machista posición, a una hembra tan libre.

Aquella canción que se metió en mi sueño y me despertaba, traía un dulce recuerdo que había quedado muy dentro de mi, en el mundo de afuera. Porque creo que fue la última imagen que vi o que quise ver, aún hoy, no podría precisarlo, y creo que no lo sabré nunca, les cuento.

Un jefe de sector de mi pueblo, desde hacía algún tiempo, me tenía puesto el dedo. Siempre que me veía me pedía carnet de identidad, yo siempre complaciente se lo daba, le miraba directamente a los ojos, estos de un azul casi gris, bajo aquellas cejas negras pobladas, hacían la mar de encanto.

Este contacto visual a propósito y con toda alevosía y premeditación por mi parte, duraba apenas unos segundos, me echaba una sonrisa y volvía mi cara y allí le dejaba leyendo los datos del carnet de identidad, que ya había perdido la cuenta, de las veces que me lo pidió.

Cuando dos personas no se son indiferentes es una emoción que se siente, es como una química, lo que pasa, es que esa química se transforma en la medida en que se van viendo actos malvados, y era lo que sentía por este señor. Sabia que le gustaba, y él sabía que también a mi.

Lo cierto, es que también sabía que no me iba a tener nunca, y por eso reconocía mi risa como una venganza, y en verdad ese fue el mensaje.

Y que por si no le quedó claro alguna vez, se lo confirmé con palabras una noche, la misma noche que comprendí que venía a por mi, y a por todas. Mi único delito, sentarme en una o cualquier esquina de mi pueblo, ser mujer, negra, contestataria, que no me dejaba amedrentar, ni podían callarme. Además de no plegarme a sus deseos.

Primero con un perro…

Para un hombre y policía que le digas estas palabras, si tiene algún poder, te va a tratar de exprimir, y este era el jefe de sector mayor, Capitán, con esto no digo más. Un descubrimiento que hice en unos de los camerinos del cabaret del pueblo me permitió mantenerlo a rayas. El señor Capitán bebía estando de servicio.

Pues este señor consiguió que me declararan culpable, pidiendo para mi una condena de 4 años de privación de libertad por los cargos de antisocial, jinetera, siendo una persona potencialmente peligrosa para la sociedad.Lo de antisocial, si, probablemente, todo aquel que aprovechaba su poder para aprovecharse y joder en nombre de la revolución me provocaba ser una antisocial.

Jinetera, no, eso vino accidental allá por los años 1997, y estamos hablando de Mayo del 1984.

Decirles a la cara todos los actos que hacían en nombre de un poder que no cumplían, y para mi no hay mejor manera de enfrentarme a la policía que echandoles en cara aquello que dice, predica con el ejemplo.

 ¿Me va a llamar la atención por algo que no estoy haciendo, alguien que está bebido, alguien que infringe la ley porque tiene un uniforme puesto, abusando de su poder para lograr prebendas personales?

No, me revolvía las bilis.Claro, además que sin miedo a represalias, sin miedo al enfrentamiento. Pero muy inexperta en eso de tratar de salir ilesa cuando la policía te fabrica un historial policial, por no saberte las leyes. Normal que Guido, que así se llamaba el capitán lograra mandarme a prisión por dos años.

Terminado el juicio debía esperar a la (jaula) furgón que traslada a los hombres que fueron sancionados a prisión y conducidos al Combinado del Este. Pero demoraría y ya eran cerca de las 4 de la tarde, debían efectuar el traslado lo más rápido posible, según escuché.

Y ya lo que vino después me encendió la sangre, el juez le decía a Guido que debía conducirme él mismo en su moto hasta la Séptima(comisaría), y allí esperar el furgón que me llevaría a prisión por dos años de mi vida. Sin haber cometido delito alguno para ir a prisión .

Y todavía este cabrón me llevaría en su moto con sidecar. No más escuché aquellas palabras y mirando aquellos profundos ojos azules, con la rabia más despiadada que en aquellos momentos me invadía, le dije:

Si me llevas en la moto, ten la seguridad de que te voy a volcar, y pase lo que pase, después de aquí, no hay más pueblo.

Me conocía perfectamente, o había escuchado historias de lo que podía o había sido capaz de hacer, historias, unas cuantas, y casi todas con la policía. Así que sabía que no estaba tirándome un farol. Vamos, de que volcaba la moto, la volcaba. Se aconsejó y pidió un patrullero.

Una vez de vuelta a comisaría me devuelven al calabozo. Lloré a moco tendido, primero muy bajo, luego no escondí, ni tapé mi llanto, me desahogué. No sabía lo que entrañaba perder mi libertad, ahora lo sabría, y era lo peor que me podía ver pasado, a mi, a una mujer que había hecho de si misma, toda la libertad del mundo.

Siento que están abriendo la puerta del calabozo, me limpio las lágrimas, no quiero que me vean llorar, es un amigo del barrio, policía. Me mira, le miro con mis ojos hinchados de tanto llorar. Con una inclinación de cabeza a la izquierda, cerrando un poco sus ojos como con gesto de pena, me anuncia que el capitán Guido quiere hablarme
.
Me conduce a una sala pequeña, cuando llego el no se encuentra, llega unos minutos después y le escucho decir.
___viste como al final caíste, viste como al final se cumple lo que te prometí aquella noche. Y mira, te traje un caramelo, cómetelo porque es el último que te vas a comer en la calle___

Estiré mi mano y lentamente mientras le quitaba el papel al caramelo, y mirándole a la cara le dije:
___Muchas gracias, espero que un día tu vida, sea tan dulce como este caramelo que hoy, ultimo día en la calle me voy a comer. Un día vas a pagar todo el daño que hoy me causas, un día___

1 de Mayo de 1984, lo recuerdo perfectamente y jamás lo voy a olvidar.

Aquella canción que se metió en mi sueño una mañana de Domingo que me traía la alegría a pesar de estar donde estaba, fue el dulce recuerdo que había quedado muy dentro de mi, en el mundo de afuera. Porque creo, que fue la última imagen que vi, o que quise ver, aún hoy, no podría precisarlo, y creo que no lo sabré nunca.

Está canción me volvió a traer a aquel amor de vuelta que había dejado fuera, y razones poderosas así me lo confirman. Antes de conocer a este chico ya la canción Hello era una de las canciones que me llegaban al alma. Una vez que le conocí le dije que tenía algo de parecido en en su forma de vestir y el corte de pelo de Lionel Richie, no así su cara. Este era un negro bello

Hello Prisión…

Prisión de Mujeres de Occidente, o lo que era lo mismo, el Manto Negro como también es popularmente conocida esta prisión, a unos pocos kilometros de mi pueblo. Menos mal, gracias a que estaba muy cerca de casa, la prisión se nutría de personal de los pueblos colindante así que encontrarme con guardias o reeducadoras conocidas, hasta amigas, fue un gran aliciente.

Todas me conocian fijo, yo a tres de ellas, una de trato muy familiar, otras del barrio, hasta una compañera de clases.
También encontré caras conocidas en el mundo antisocial en que nos encasilla la policía a los que decimos verdades, o simplemente aplican su poder sobre personas que no saben como defenderse.

Muchas veces jueces y abogados prestados pá lo mal echo, y lo digo yo. Que he sido una víctima en las dos ocasiones en que me han llevado a prisión.

Esta canción me sacaba el alma a plena 7 de la mañana. Después de pegarme la llorera, me quedé tranquila en la misma posición, me deleitaba en mis recuerdos y sólo de pensar en ello me fui poniendo contenta.

Hello
Lionel Richie

I’ve been alone with you inside my mind
And in my dreams I’ve kissed your lips a thousand times
I sometimes see you pass outside my door
Hello, is it me you’re looking for?

I can see it in your eyes
I can see it in your smile
You’re all I’ve ever wanted, and my arms are open wide
‘Cause you know just what to say
And you know just what to do
And I want to tell you so much, I love you …

I long to see the sunlight in your hair
And tell you time and time again how much I care
Sometimes I feel my heart will overflow
Hello, I’ve just got to let you know

‘Cause I wonder where you are
And I wonder what you do
Are you somewhere feeling lonely, or is someone loving you?
Tell me how to win your heart
For I haven’t got a clue
But let me start by saying, I love you …

Hello, is it me you’re looking for?
‘Cause I wonder where you are
And I wonder what you do
Are you somewhere feeling lonely or is someone loving you?
Tell me how to win your heart
For I haven’t got a clue
But let me start by saying… I love you

Era Domingo y estaba en prisión. Una voz me sacó de mis cavilaciones.
Dignorah tu turno de baño.
Una amiga conocida, de esas con la que bailé mucho, y en muchos lugares era mi cara conocida en el mundo antisocial. Mambisera como yo, y con 20 años, un año más que yo.

* Prisión Mujeres de Occidente. Ciudad de la Habana – Cuba.

 

 

4 Comentarios
  1. Autor

    Muchas gracias

  2. 4 años

    Me voy a buscarlo ahora mismo para leerlo. 😉

  3. Autor

    Muchas gracias por leerme Angela. Acabo de subir una reflexión, espero que te guste. Un placer

  4. 4 años

    Un relato conmovedor e impresionante. He sentido un bofetón al leerlo. ME quedo con ganas de leerte más veces.
    Saludos.

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